Santiago Carbonell ó el filo de la navaja

Publicaciones Por on septiembre 5, 2012 en Textos y entrevistas |

De la misma manera que la naturaleza construye-destruye, crea-recrea y se reproduce, del mismo modo las obras de Santiago Carbonell con la terquedad de los siglos, pensadas, acariciadas y acribilladas por pinceladas invisibles nos ponen a su lado.

Al filo de la navaja, cruel como la verdad y tierna como el engaño. El ojo es atrapado en su propio juego.

Paisajes etéreos, arquitectura fantástica, perspectivas imposibles y personajes imaginarios, nos ungen de la poética de la pintura.  ¿Pintura-dibujo? ó ¿Pintura-pintura? Las dos cosas _ primeros planos cortados con la filosa faca de la mano maestra_ sobre fondos dormidos de dulce “sfumatto”. Pintura libre que se somete al corsé de la técnica y se regodea de la sensual experiencia emocional, es decir, de la experiencia estética.

Alguien te guiñe el ojo desde el fondo oscuro de un cuadro mientras afila paciente tu propia catana.

Roberto González
Académico de la Facultad de Bellas Artes
Universidad Autónoma de Querétaro